Con este sugestivo título, acaba de publicarse en el International Journal of Selection and Assessment un provocador artículo que propone un cambio de paradigma en los procesos de selección de personal. Tradicionalmente, la selección se ha centrado casi exclusivamente en predecir el desempeño laboral, pero los autores argumentan que esto es insuficiente y limitante. Defienden que el bienestar del empleado debe incorporarse como criterio explícito en la selección.
También defienden que el bienestar es un valor en sí mismo,
además de predecir resultados organizativos importantes como la rotación, el
absentismo o la responsabilidad social corporativa y que existen razones
éticas, legales y económicas para integrar el bienestar en la selección.
Sugieren cinco vías para hacerlo (como usar predictores de
bienestar, enfoques de ajuste persona-entorno o simulaciones realistas) y
advierte de riesgos como la discriminación, el fingimiento o el mal uso que
determinadas empresas puedan hacer de este enfoque para justificar determinadas
condiciones laborales (“seleccionamos a gente que aguante”).
Concluyen que la selección debe evolucionar hacia un sistema
multicriterio que promueva tanto el rendimiento organizativo como el denominado
“florecimiento humano”, concepto acuñado por Martin Seligman en el marco de la
Psicología Positiva. Integrar el bienestar no sustituye otras responsabilidades
organizativas, pero sí complementa y fortalece la sostenibilidad del empleo.
Se trata de una lectura muy recomendable para todos los
directivos y profesionales de RRHH que quieran empezar el año con el noble
propósito de mejorar su gestión, lo que coincide, además, con el creciente
interés por promover el bienestar laboral en las organizaciones.
Como se dijo en la mesa redonda sobre “¿Felicidad en el trabajo?” celebrada el pasado día 5 de diciembre en la 8ª edición de #MensaJob tras la
era industrial y la era del conocimiento quizá estemos entrando en la era del
bienestar, lo cual ya no constituye solamente un buen propósito en algunas
organizaciones “humanistas” sino que se está convirtiendo en una exigencia de
las nuevas generaciones que se están incorporando al mundo laboral, si queremos
contar con su compromiso y su fidelización, en definitiva si no queremos quedar
fuera de mercado en la “guerra por el talento”.
