En el ámbito de la Gestión de Recursos Humanos y de la Evaluación de Personas en las Organizaciones, uno de los desafíos más persistentes es la vulnerabilidad de las pruebas de personalidad tradicionales. Como bien sabemos, los autoinformes introspectivos suelen ser criticados por su susceptibilidad a la distorsión de respuesta (el famoso faking), especialmente en contextos de alta presión como los procesos de selección.
El artículo
de J. Peter Leeds, "The Theory of General Acuity: A Psychophysical
Application to Noncognitive Measurement Free From Introspective
Self-Report", propone
una solución radical: dejar de preguntar a los candidatos cómo son y empezar a
medir qué tan sensibles son a los matices de la personalidad.
¿Qué es la Agudeza General?
La Teoría de la Agudeza General sostiene que cuanto más
posee una persona un rasgo o constructo mental, más sensible es a las
distinciones en los fenómenos asociados a ese rasgo.
Para entenderlo, Leeds utiliza la analogía de un sumiller:
para ser un experto en apreciación del vino, primero se debe ser capaz de
distinguir matices sutiles entre diferentes variedades. De la misma forma, una
persona altamente amable o meticulosa debería ser capaz de distinguir con mayor
precisión entre dos adjetivos o frases según su nivel de "amabilidad"
o "responsabilidad".
Ya habíamos hablado en este blog de la Neurociencia aplicada a la evaluación de competencias a propósito de la evidencia presentada en este
artículo. Para entenderlo mejor, explicaremos aquí con más
detalle en qué consiste tal como lo describe el autor.
Relación entre la neurociencia y la detección de
rasgos
La relación entre la neurociencia y la detección de rasgos
se basa en la premisa de que los constructos mentales, tanto cognitivos como de
personalidad, tienen un sustento físico en la neuroarquitectura del cerebro.
Según la Teoría de la Agudeza General, la configuración del cerebro de una
persona está diseñada para dar soporte a los constructos que posee, lo que la
hace diferencialmente sensible a la estimulación en regiones cerebrales
específicas asociadas a esos rasgos.
La investigación mediante imágenes de resonancia magnética
(MRI) ha demostrado que la posición de una persona en los rasgos del "Big
Five" (extraversión, neuroticismo, amabilidad, apertura y responsabilidad)
covaría con la densidad neuronal en regiones cerebrales previamente mapeadas
para estos rasgos. Además, se han identificado patrones distintos de
conectividad funcional que corresponden a características de personalidad
específicas.
Las regiones cerebrales responsables de un constructo se
activan cuando se manipulan fenómenos relevantes para ese rasgo (CR phenomena).
La neurociencia sugiere que la sensibilidad de una persona para distinguir
matices en estímulos relacionados con un rasgo es un indicador de la posesión
de dicho rasgo. Esto ocurre porque las regiones cerebrales implicadas en la
posesión del constructo son las mismas que se encargan de la sensibilidad hacia
sus manifestaciones.
Esta lógica se aplica tanto a aptitudes cognitivas como a
rasgos de personalidad. Por ejemplo, la capacidad de cálculo matemático y la
agudeza en el sistema numérico comparten regiones en el lóbulo parietal
inferior. De igual forma, rasgos como la extraversión podrían estar vinculados
a la sensibilidad en zonas como el sistema activador reticular ascendente.
En resumen, la detección de rasgos a través de la agudeza se
apoya en que el cerebro de un individuo con un rasgo marcado está
biológicamente más "sintonizado" para detectar señales sutiles
relacionadas con ese constructo, lo que permite medirlo observando su
sensibilidad a las variaciones en lugar de depender de autoinformes
introspectivos.
Evidencia empírica: Tres estudios clave
El autor presenta tres investigaciones que validan esta
metodología en diferentes contextos:
1. Orientación al Servicio al Cliente (España): En un
estudio con personal de ventas en España, se demostró que las puntuaciones de
"agudeza" en orientación al servicio al cliente se correlacionaban
significativamente con las evaluaciones de desempeño en atención al cliente realizadas
por los supervisores meses después.
2. Amabilidad y Resistencia al Faking: En un experimento con
estudiantes, se les incentivó económicamente para que "falsearan" sus
respuestas y parecieran más amables. Los resultados mostraron que, si bien
pudieron distorsionar los test tradicionales, no pudieron manipular su
puntuación de agudeza, la cual siguió reflejando su nivel real del rasgo.
3. Conciencia (Responsabilidad): En un estudio con
coordinadores de servicios públicos, las pruebas de agudeza predijeron
criterios de productividad incluso después de controlar
la inteligencia general (GMA) y los autoinformes tradicionales.
Una herramienta innovadora: El Área ROC
Una de las aportaciones más interesantes para el profesional
de RRHH es el uso del Área bajo la Curva ROC como medida de atención del
candidato. Esta técnica permite identificar si un candidato está respondiendo
al azar o de forma descuidada, proporcionando un indicador de validez antes
incluso de interpretar los resultados de la prueba.
Implicaciones para la gestión de talento
La agudeza general no es solo una teoría psicométrica; tiene
aplicaciones directas para la Gestión de RRHH basada en la evidencia:
• Selección más íntegra: Al basarse en la detección de
señales y no en la introspección, elimina la necesidad de confiar en la
honestidad del candidato.
• Independencia de la inteligencia: Los estudios muestran
que la agudeza para rasgos de personalidad es distinta de la capacidad
cognitiva general, lo que permite una evaluación más pura de las "soft
skills".
• Potencial de desarrollo: La teoría sugiere que la
exposición a fenómenos relacionados con un rasgo (por ejemplo, entrenamiento en
situaciones sociales para un introvertido) puede aumentar la agudeza y,
eventualmente, la posición del individuo en ese rasgo.
Conclusión
El trabajo de Leeds nos invita a dar un paso adelante
respecto a los métodos tradicionales que han dominado la evaluación durante
décadas. Para el gestor de RRHH que busca decisiones basadas en datos robustos
y menos sesgados, la medición a través de la agudeza ofrece un camino
prometedor hacia una selección más científica y resistente a la manipulación.

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